miércoles, 14 de marzo de 2012

Diario de una Madre

Unos de los anhelos de cualquier mujer es convertirse en madre. Siempre nos imaginamos ese momento mágico donde nos enteramos que estamos embarazadas y nos inventamos una panza con un almohadón y nos miramos de perfil en el espejo… Si, lo común es que sea un momento mágico…

Entonces llega un día donde tenés un atraso y decidís ir a la farmacia para comprarte un test; Con tu mejor cara de tonta, lo pedís como si fuese un momento súper normal para vos. Y desde el instante en que lo compraste hasta que llegas a tu casa, pensás las mil y una formas de decírselo al padre.

La caja dice: “Aguarde 5 minutos y observe el resultado”

¡¡¡¡¡¡Nooooo!!!! Son los cinco minutos más largos de toda tu vida; entonces pensás: “Bueno, mientras me preparo un mate, pongo un lavarropas y saco la basura”.

Cuando terminaste de hacer todo eso, mirás el reloj y pasaron tres minutos. Nunca fuiste tan rápida para las tareas del hogar.

Entonces primero lo miras de lejos, con un solo ojo y tratando de adivinar; hasta que tomás valor y mirás las dos rayitas mas significativas de tu vida. Estás embarazada.

¡Te sentís esplendida! Querés que te salga la panza ya mismo y que te den el asiento en el colectivo, pero no. La panza te sale después del cuarto mes y no te ven embarazada, te ven gorda y no solo que no te dan el asiento, sino que tampoco te dicen cosas por la calle como antes. Antes te molestaban las groserías y ahora pasas 10 veces por el mismo bar donde paran los amigos de Moyano a ver si alguno te grita una barrabasada… pero no.

Y mientras, tu mamá, tu suegra, tus amigas, tus tías, las amigas de tus tías, el chino del súper y tu vecina del cuarto piso, adivinan el sexo del bebe y te hacen hacer todo tipo de payasadas. Te sentaron sobre una cuchara, te tocaron la panza para ver la forma, te pusieron un anillo con una cinta sobre la palma de la mano, te hicieron hacer fondo blanco con vinagre de manzana; “Te pusiste mas linda, es un varón” te dicen… “ah mira, te pusiste mas cuadrada, es una nena”.

¿Cuadrada????? Cuadrada tu hermana, flaca ¿qué carajo me decís? ¿Que engordé mucho????

Y ya tu carácter dulce y tierno del embarazo te empieza a cambiar; por el séptimo mes ya engordaste más del doble y las rodillas se tornan insoportables, odias las escaleras y salís a comprarte zapatillas con abrojo porque los cordones ya te cortan la circulación.

Pero todo vale la pena, pensás. En pocas semanas vas a conocer a tu bebé.

Promediando el octavo mes, ya le pedís al padre que te alcance las cosas porque no te querés ni mover; y tu momento mas feliz es comiendo chocolate desparramada en el sillón, los dos juntitos, mirando tele. Hasta que en la pantalla aparece un señor CULO que nada tiene que ver con el tuyo que está por demás agrandado, y ves la mandíbula de tu marido que se va deslizando hasta el ombligo, mientras vos tenés la boca repleta de chocolate y en ese momento le decís:

“¿Que? ¿Te gusta tanto el culo de la conchuda esa? Seguro que lo tiene hecho porque no es real ese culo! Claro, a mi no me mirás porque estoy hecha un cerdo y lo único que pensás cuando me mirás es ponerme una manzana en la boca y comerme en noche buena!”

Y te vas llorando al cuarto, hasta que el va y te dice “No gorda, si yo te quiero a vos así como estás, estás hermosa” “No me digas gorda! ¿Ves? ¿Ves que me ves gorda???”

Ahí es cuando un amigo, al día siguiente le pregunta por vos y le dice: “ahí está, insoportable”.

Pero todo pasa, y por fin llega el día.

Cesárea. Chan!

No importa, pensás, la recuperación será más rápida seguro.

Y el momento más hermoso de tu vida, llega luego de caminar hasta el quirófano, en bolas con una bata que se te ve todo el orto y te corre un fresco que tenés ganas de mandar al carajo a la enfermera que con esa cara de pelotuda te va llevando.

Por fin, ya está… Te ponen a tu hijo en el pecho y es un momento inolvidable. Al segundo se lo lleva tu marido a neonatología, si, tu marido, ese que quedó sin estrías, ni celulitis, ni kilos de más, ese. Ese que lleva a TU hijo a una vitrina para que la familia lo vea y lloran todos y ninguno pregunta “¿y la mamá está bien?”

Te toca una habitación divina, más linda que la de tu casa.

Como es cesárea no podes hablar por 24 interminables horas.

Y en esas 24 horas vienen a visitarte TODOS y te preguntan:

¿Cómo estás?

¿Cómo fue el parto?

¿Le diste la teta ya?

¿Cuánto pesó?

¡Es la cara del padre!

Y vos lo único que podes responder es “mmm mmm mmm mmmm”

Que subtitulado sería: “Me siento como el culo, me duele todo, en el parto me vieron en pelotas 45 tipos, las tetas me están rebalsando y no se parece al padre, se parece a mi porque me lo merezco ok??? Gracias por venir, andá yendo que tengo que desgraciarme por orden de la obstetra y tengo 20 personas en la habitación y el único deseo en este momento es poder tirarme un pedo tranquila!!!!!”

Por fin llegás a tu casa, tu hijo llega por primera vez a su hogar. Todo es paz.

Primera noche, tres de la mañana, llora, tiene hambre, te levantás como podes y tratás de no hacer ruido para que el padre pueda descansar.

Llega la noche numero seis y sigue todo igual, solo que a tu marido ya lo mirás con el mayor odio del mundo y pensás “desgraciado levantate de una vez y ayudame la recalcada concha de la lora, la re putísima madre que te re contra re mil parió; te veo dormir y me dan ganas de saltarte encima con un tramontana en cada mano”.

De todas maneras ellos nunca se enteran que los maldecís todas las noches y con el correr de las semanas la bronca aminora bastante.

Ya van cinco meses. Te encontrás con alguien que no ves desde el día que nació tu hijo (si, era una de las personas que querías mandar al carajo en la clínica) y te dice “Che, cuesta adelgazar no?”

¡Nooo! ¡Noooooo! ¡Noooooooooo! No me podes decir eso flaca, me re cago de hambre todo el día y no bajé un gramo y todavía estoy buscando a todas las reventadas hijas de puta que me decían que dando la teta bajabas de peso enseguida!!!

Y nunca falta la que quedó embarazada en el mismo mes que vos y ya está divina usando los mismos jeans que antes.

Y ni hablar de la intimidad con tu marido; de casualidad encontraste el disfraz erótico que te pusiste una noche y lo volviste loco y tomás coraje y decís “Hoy me lo pongo”.

A la noche te vestís en el baño y pensás que vestida de enfermerita sexy lo matás, pero antes de salir chequeas en el espejo y lo que ves en un luchador de sumo! Entonces te lo sacas con toda la bronca y te ponés la túnica de siempre.

Pero todo pasa, todo vuelve a la normalidad, una vuelve a sentirse hermosa, mirada, deseada… Pero lo más importante, es que hay algo que te hace olvidar del parto, los puntos, la cesárea y los kilos… La mirada de tu hijo.

La conexión entre los dos es única.

Por eso, si ya lo pasaste, lo querés pasar, o lo estas pasando, simplemente disfrutalo.

jueves, 1 de julio de 2010

Cena Para Dos

Preparé la cena y esperé a que él llegue.
Era miércoles, y los miércoles siempre venía.
Dejé sobre la mesa un vino tinto a medio abrir y encendí cuatro velas blancas que daban una luz suave al mantel celeste.
Escuché las llaves en la puerta, entró con su sonrisa inmensa, caminó hasta mí, me rodeó la cintura con sus manos enormes y beso mis labios con esa suavidad que me gusta y me conmueve.
Dejó su saco sobre el diván negro del living y arremangó las mangas de su camisa mientras entraba a la cocina. “Qué bien huele” susurró sobre mi cuello rodeándome con un brazo.
Mi piel sintió su boca y dejé caer mis manos al costado de mi cuerpo.
Soltó mi pelo, marcó con un dedo el contorno de mi cintura y tomó mis manos para ponerlas sobre el mármol frío de la mesada.
Lo sentía detrás de mí, con su aliento agitado en mi nuca. Comenzó despacio a subirme la falda y yo cada vez menos escuchaba el hervor de la olla donde se cocinaba la salsa. Con un movimiento brusco me giró y me subió a la mesada, con mis piernas rodeé su cuerpo y con sus dientes me desprendía cada botón de la blusa. Despeinaba su cabello con furia y arañaba su espalda sintiendo su pecho tibio sobre el mío. Tomó entre sus dedos la crema que yo había preparado para el postre y la pasó por mis labios para que luego se la lleve su lengua.
Yo quise más, entonces pasé la crema por mis pechos y mientras lo cuento siento el calor y la humedad de su boca sobre ellos.
Arranqué el cinto de sus jeans y los bajé hasta sus rodillas con la punta de mis zapatos.
Ya sus manos no alcanzaban para tocarme, y mi boca comenzó a pedirle más y más y cada vez más.
Y lo siento adentro mío y nos miramos infinitamente y sonreímos y me besa y lo abrazo.
No hay eternidad que se parezca al efímero instante en que me mira y da su último suspiro. Lomo con salsa de champignon y frutillas sin crema para el postre.
Recuerdo que aquella noche me dijo que no había probado nada igual.

miércoles, 13 de febrero de 2008

San Valetín


Siempre fui fantasiosa. Y sabía que ese día podía suceder algo distinto.
Llegaría a casa y el me esperaría con la mesa puesta y velas de color azul.
La cena a punto y deliciosa cocinada por el mismo.
La televisión apagada y una música suave.
El estaría vestido elegante y con ese perfume que le regalé.
El sabe sobre mis sueños de princesa y también sabe que quiero que venga a rescatarme de las manos de los malvados y huyamos juntos hacia una pradera verde llena de flores rosadas y amarillas.
Habría un vino dulce también, como su boca.
Al terminar la cena me tomaría la mano y me llevaría al balcón, donde habría preparado antes de que yo llegue a casa, una mesa hermosa con jazmines y un espumante con dos copas de cristal.
Me taparía los ojos con un pañuelo de seda negro y al sacármelo vería en el medio de la calle unos mariachis cantando para mi y un pasacalle luminoso donde se leería “Cásate conmigo”.
E inmediatamente el sacaría de su bolsillo una cajita dorada con dos anillos de oro blanco y nuestros nombres gravados en ellos.
Los mariachis tocarían una balada romántica y comenzaríamos a bailar mirándonos a los ojos, totalmente enamorados.
Y como el sabe tanto de mi, como final traería una copa helada en forma de corazón.
El me conoce tanto que ya sé que hoy puede suceder algo… Por eso antes de llegar a casa le mando un mensaje de texto para que se prepare.
Pongo la llave en la puerta y ya siento ese vértigo en la panza…
El sale de la habitación en calzones, me da una sonrisa y un beso. Miro el balcón y enseguida recuerdo que no tenemos balcón porque vivimos en un departamento interno. El perfume que llevaba puesto era el desodorante de esta mañana. Las únicas velas que había eran las del cajón de la cocina que usamos cuando se corta la luz. La cena estaba cruda esperando por mí. La música de fondo era la televisión. El único cartel luminoso que encontré fue la factura de luz que vence mañana.
Entonces su voz grave sonó y lo supe, si… definitivamente hoy pasaba algo.
“Hoy juega San Lorenzo, tengo hambre. ¿Qué te vas a cocinar de rico?”.
No pude contestarle… Solo lo miré y pensé que tal vez sería en otra oportunidad lo de los mariachis.
De todas formas lo sigo viendo más hermoso que nunca. Y debo recordar que yo lo elegí así.
Si no hubiesen inventado el día de los enamorados, hoy no hubiese fantaseado tanto.

sábado, 22 de diciembre de 2007

Que se yo...


Mirando mi vida por encima de mi hombro, veo que la lucha fue una actividad constante. Sé que no siempre jugué limpio, sé que a alguien habré traicionado sin querer o queriéndolo… No lo sé.
Pero aún no existe la persona que pueda decirme que bajé los brazos, que no lo intenté, que no lo soñé…
Creo que si me gusta tanto la soledad es porque ella siempre fue leal conmigo, fue la única y privilegiada testigo de mis esfuerzos, logros y fracasos.
Sé que soy fuerte, pero en días como hoy me siento algo cansada y me seduce la idea de dejar de poner el pecho a cada cosa y tomar una postura más artificial.
Yo se amar a un hombre de la manera mas sana y simple. Sé defender a la gente que quiero y cuidar de ella. Lo que nunca aprendí fue salvarme a mí, defenderme a mí y cuidar de mí.
Tal vez fue porque creí que alguien haría ese trabajo, pero cuando te ven tan fuerte y tan grande y tan poderosa y tan irrompible… creen que no necesitas atención, porque nada te hace mal, nada te hiere, nada te golpea el corazón.
Pero nada tarda muchos años en llegar y mi calma está llegando; y viene un poco triste y desilusionada.
Tal vez mañana despierte repitiendo por lo bajo: “Empecemos de nuevo”.
O tal vez grite un adiós que llame la atención de alguien.
No lo sé, nunca se sabe conmigo.

lunes, 3 de diciembre de 2007

Como Antes

Como aquellas antiguas noches de invierno, cuando asomada a la ventana de mi cuarto imaginaba mil maneras diferentes para mi destino.
Pasaba largas horas repitiendo esa canción que tanto me gustaba.
Fabricaba sueños y creaba colores nuevos.
Como aquellas antiguas noches de invierno, hoy estoy acá, masticando la melancolía de un pasado no muy lejano, y sintiendo el vértigo de un nuevo destino.
Me sorprendo al verme conmovida por las mismas cosas de antes... Jazmines y velas azules en mi cuarto.
Una declaración de amor.
Un poema hecho para mis ojos.
Un adiós.
Un corazón abierto.
Su foto llena de humedad en mi pared...
Hoy sin ir mas lejos, paso por mi puerta el aroma de su recuerdo, dejando la sensación fría del olvido...
cuantas lagrimas se derramaron por mis mejillas al no poder recordar su mirada.
De donde vendrá esta indecisión de no saber como seguir...
Tantos caminos se abren delante de mí, que no sé cuál me hará sentir menos dolor al dejar este presente tan incierto.
En algún momento de esta historia, no sé cuando fue, crecí de golpe esperando ver la realidad de mis sueños de niña.
Me pregunto si abre perdido tal vez mi inocencia.
Me pregunto si, quizás, ya estoy sintiendo miedo...
Como en aquellas antiguas noche de invierno, vuelvo a fabricar colores y salgo a buscarte otra vez.

Recuerdos

Cada segundo, cada minuto que vivo, voy recolectando momentos para mi memoria. Instantes y situaciones que seguro recordaré cuando mi melancolía se despierte en el momento menos pensado. Hoy es un día gris, este invierno no quiere soltarle la mano al otoño y todos los días se vuelven perfectos para tomarse unos minutos de tristeza. Lo sabía, esta mañana cuando desperté lo supe. Sabía que tarde o temprano iba a dejar de reprocharte todo y comenzaría a recordarte bien. Tal vez dejé que quererte… Cuando el sentimiento del rencor se duerme, y uno mira hacia atrás con media sonrisa y el eco de una mirada lejana no duele tanto, es que quizás llego el perdón. Y cuando llega el perdón, es porque ya no nos interesa. Recordar a quién ultrajó nuestro corazón y no querer que se le desplome el cielo encima, es una señal de nuestro éxito personal. Porque pudimos superar el engaño y el dolor. Pudimos olvidar las noches eternas y frías de soledad. Pudimos secarnos el llanto y ponernos de pié. Yo tuve mi éxito personal. Te perdoné tanto que hasta me dio pena hacerlo. Si hasta quise volver a maltratar tu recuerdo con tal de no ver tu ego destruido. Pero una vez me dijiste que no podías esperar nada, que la vida seguía y no podías quedarte. Entonces yo no paré de correr… corrí tanto que alcancé mis propios sueños y superé mis propias metas. Por eso en días como hoy, cuando mi pasado mas reciente golpea mi ventana, le hago creer que pudo sacudir mis recuerdos, y cuando se va por donde vino le sonrío de costado y sigo caminando. No hace mal tener memoria, solo hay que saber jugar entre la delgada línea que hay entre un recuerdo que nos enseñe a cambiar, y un recuerdo que atormente nuestro destino.

Cinco Estrofas De Amor

Había atravesado todas las locuras posibles. Había canjeado mi destino por cinco estrofas de amor escritas en el aire. Todo podía ser verdad. O no. Pero al ver mi vida desprendida de mi cuerpo sobre sus manos fuertes y firmes, supe que ya no tenía opción. Solo yo sé todas las tardes que pasé asomada al balcón, con la carita mojada y la ilusión apretada entre mis manos. Desde otoño a verano. Cada estación conoció mi pena. Quizás el jamás supo que en su palabra tenía el poder inmenso de manejar mis ideas y mis decisiones, tenía mi corazón hipnotizado bajo su mirada. Cual es el límite entre el amor y la locura? Como se puede notar la diferencia entre la felicidad y el dolor? Hasta dónde pueden llegar los derechos del otro sobre nuestra debilidad? Sé que nunca voy a volver a tener esas sensaciones, pero tampoco las quiero. Luego de una pelea sin tregua entre mi corazón y mi cabeza, decidí dejarlo todo. Y me fui, si. Me fui corriendo rápido para que el arrepentimiento no me alcance. Lloré una de cada noche que pasé en la soledad mas oscura que jamás había conocido. Pero lloré más cuando vi que su vida no había cambiado con mi partida. El tiempo pasó y yo me repuse. Le di un cambio completo a mi vida y pude volver a reírme. Algunas noches pienso en él… pero ya no le regalo una sola lágrima. Ya no hay mañanas que despierte murmurando su nombre. Solo me queda el recuerdo. En cambio me contaron que el se sienta cada tarde en el balcón que era mío, esperando que yo llegue con cinco estrofas de amor a cambiar su destino.