lunes, 22 de octubre de 2007

Despedida

Con mis manos cerca del fuego, contemplaba el cuadro que se formaba entre su figura y la luz que entraba por el ventanal.
Sus pupilas que se volvían cristal de este lado de la lluvia, sus dedos dibujando música en el aire y su mente hecha gorrión.
Admirarlo sin perturbar su silencio, era algo que alimentaba mis sueños y lo hacía a menudo. Aquella tarde, bien sabía yo que sería diferente; él me regalaría un espacio mas amplio en su corazón y para siempre olvidaría mis errores.
Comencé despacio a recorrer los diez metros de distancia entre su paz y mi adiós sin vuelta...
De memoria sabía cada palabra que él escucharía:
”Esperaba un momento como éste para hacerlo, esperaba esta calma y la sonrisa de tus ojos... No pienses que bajé los brazos, no. Mi lucha por tenerte ya es eterna y la llevo conmigo a donde vaya. No creas tampoco que he dejado de amarte; quizás cuando pase esa puerta, te ame aun más todavía y te haga menos daño. Pero tengo que irme ya, dejándote como última imagen de mi vida, ésta calma alegre que hay entre los dos... Es que más no puedo dejarte, ya que todo esto fue solo mío... sé que esto será fácil, ya que no vas a pedirme que me quede; desde tu lugar me saludarás sin llanto, como si mi adiós fuese un hasta mañana. Es necesario que sepas que fuiste el hombre más libre y más encadenado a sí mismo que yo conocí. No sé si esta fue la historia más bonita de amor que viví... pero nunca dudes que para mí, fue la historia de vida más importante en los años que llevo encima. Gracias por cada herida que nadie mas volverá a abrir, ya que he aprendido a tu lado... Ahora yo parto a vivir todo aquello que vos ya sufriste... No digas nada por favor, mi adiós egoísta no quiere escucharte, prefiero irme imaginando que me querés a tu lado. Prefiero creer que soñábamos lo mismo. Ya me voy, dejáme por lo menos sentir hasta mañana algo de rencor... que luego te rendiré un homenaje cada día y sembraré tu palabra en los lugares donde la gente no tenga sueños... Adiós amor mío... La rosa que mas sonreía la dejaste a los pies de mi vida y la cuidaré de aquí en mas... para devolvértela algún día. Adiós amor mío”
Su gesto no había cambiado y me escuchó por primera vez sin interrumpirme... Mis ojos se quedaron en los suyos unos segundos... como si quisieran guardar esa imagen para siempre. Se levantó despacio, dio un paso hacia mí... mi rostro se volvió pequeño entre sus manos; cerró sus ojos, besó mi frente y casi susurrando me dijo
“Hasta mañana mi reina”
Mis manos sobre las suyas, mi corazón abierto con su nombre sangrando... y yo temblé otra vez... como la vez primera, cuando también hablé yo.
Su abrazo fue eterno y verdadero esa tarde...
Dio un paso atrás y volvió a formar parte de ese cuadro que yo admiraba hasta hace unos minutos... Comenzó a esperar nuevamente, aquello que le traiga nuevas sensaciones... penas y alegrías.
Cerré la puerta fuerte, tan fuerte como para que no quede chance de volver a entrar.
Salí a la calle, todavía llovía; me despedí de mi esquina, de mi balcón... y al mirar hacia el ventanal... ahí seguía él... mirándome y dándome la última sonrisa.
Saber que nunca me amó, dolía menos que mi adiós.
Y así me fui caminando, borrando cada huella que mis pasos dejaban, para no recordar nunca el camino de regreso a casa.

Bienvenido A Mi Olvido


Se hace confuso el camino desde mis ojos hasta tu alma.

Ya mis pasos no persiguen tus huellas y mi boca grita por lo bajo tu nombre solo para no olvidarte todavía.

Que fuerza me queda en las venas por haberte amado tanto?

Se quedo en mis labios el adiós que tu boca besaba y una vez más me pregunto…

Que parte de mi amor no mereciste?

Cual fue la mañana en que ya no desperté con tu aroma en mis manos?

En cual de todas tus ausencias comencé a sentirme acompañada?

Cuando fue que empecé a echar de menos tu silencio?

Cual fue la lluvia que ya no me vio corriendo por las calles, solo para llegar verte?

Hoy te miro por encima de mi hombro y no llego a ver tu rostro.

Acerco mis oídos a tu grito y no puedo escucharte.

Y venís tan bonito lleno de futuros que ya no quiero.

Donde estabas cuando llevaba tu nombre como bandera?

Que lugares habitaban tus manos cuando mi cintura desnuda te llamaba?

Acaso mi adiós despertó tu orgullo?

Y por más que estires tus brazos ya no podes alcanzarme.

Tu esmero por enseñarme a vivir dio resultado, me regalaste tu libertad y ahora te quedas mirando como rompo las cadenas.

No corras, niño, ya no corras…

Que aquel corazón que latía por tu amor, hoy ya no quiere volver a nombrarte.

miércoles, 17 de octubre de 2007

Tu Carta


"No hay mas ley que mi destino pero siempre tendré memoria. Serás lo más suave de mi vida áspera y tu nombre irá acompañado de mi risa. Volveré eternamente a ti, porque fuiste casi como mi alma"
... Dejó escrito en una hoja, una mañana antes de irse.
No entendía entonces yo su vida.
Por qué estaba tan cerca y tan lejos de mi?
Porque dejaba todo para verme feliz... comenzando por mí.
Pasaron más de tres años del día que dejó esa nota sobre la mesa. Y hoy, acomodando algunos libros, se resbaló de uno de ellos y quedó en el piso de mi cuarto.
Sin llegar a leerla reconocí su letra, que era igual a él. Media clara, media desprolija, media perfecta y media asquerosa.
Me senté en el piso y la levanté con cuidado, como si fuese uno de los pétalos de la rosa que me regaló una vez y aún conservo. Resonó su voz mientras la leía, como si estuviese detrás mío. Pude sentir el aroma de sus manos; también pude escuchar su paso firme bajando la escalera luego de escribirla.
Siempre será así? Pienso...
Será mi destino encontrarlo cuando menos lo espero?
El lo sabe, por eso jamás quiso decirme lo que leía en mi mano.
Siento que ya no habrá mañana sin que viva por él, ni noche sin que muera.
Puedo tomar el teléfono ahora y llamarlo. Y lo escucharé contento y me invitará a bailar. Y lo miraré sintiendo que ya no debo irme.
Puedo cambiar el destino que él leyó en mi mano.
O puedo también arrugar con furia en mi puño sus palabras y hacer de cuenta que nada pasó.

Miércoles


No hay mejor lugar para este momento que esta mesa en este bar. Junto a la ventana, mirando como apura su paso la gente, tratando de escapar de la lluvia, como si las gotas fuesen cuchillos cayendo de punta en su corazón. Nunca nada me dio tanta paz como las lluvias de verano... El agua cae despacio y en silencio y yo respiro profundo para oler de golpe el aroma a humedad y tierra mojada, como si fuese el mejor perfume francés. Distraída entre los giros de la cuchara en mi taza de café y el dibujo que forma la tormenta resvalandose por el vidrio... Me sorprendo buscando en mi memoria tu mirada y se me acalambra el pecho al no poder recordar tus ojos verdes. Que desesperación provoca el olvido... Mezclo mis dedos en mi pelo, desde mi frente hasta mi nuca... y las imágenes siguen difusas. Cómo es posible que no deje de sonar tu risa en cada rincón vacío, pero no puedo recordar tu mirada? La lluvia sigue insistiendo y decido abandonar mi café por la mitad. Salgo por la avenida caminando despacio y dejándome acariciar por cada gota. En cada esquina juego a encontrarte y de a poco puedo ver tu mirada... era tal cual como cuando la había olvidado. Te volvés transparente entre el agua, me tomas la mano y caminas conmigo para el lado del río. Es miércoles, tres de la tarde... y volvió a llover.

Elige Tu Propia Historia


Aquella tarde cuando lo vi por primera vez, supe que podría cambiar mi vida. Y lo hizo. También supe que le regalaría las lagrimas que jamás había derramado antes. Y lo hice. Fue mucho tiempo a su lado y los dos sabíamos que yo era la que tenia en las manos el destino de aquel amor. Porque aquel amor era mío, el solo era un espectador de mis sueños. Tenia dos opciones. Quedarme con el o irme. Si elegia la primera, iba a convertir mi vida en una eterna pelicula de misterio donde jamas se sabria mi papel. Le seria fiel. Lo esperaria cada madrugada oliendo el vino en su aliento y ayudandolo a dormir tratando de quitarle el dolor de cabeza. Por las mañanas me miraria de reojo y quizas le robaria una sonrisa. Iria cada tarde a misa para pedirle a todos los santos que por fin logre amarme. Tomaria como algo natural su debilidad por seducir a otras mujeres. Y por las noches le daria las gracias por volver conmigo. Si elegia la segunda, iba a manejar mi vida a mi gusto. Podria encontrar alguien que quisiera amarme. Que me lleve de la mano al cine y le cuente a su madre lo buena mujer que soy. Seria unica. Me regalaria bombones en cada aniversario. Jamas olvidaria mi cumpleaños. No seria capz de compararme con otra. Mi famila estaria mas contenta. Y hasta tenga uno o dos hijos tambien. Claro que con la primera opcion, me quedaria con quien amo. Y con la segunda me quedaria con quien me ame a mi. Usted... que historia elegiria?

El Ocaso


Y se fue caminando despacio, como quien espera que griten su nombre para voltear la cabeza. Quizás lo hubiese hecho hace algún tiempo atrás, pero al ver como se alejaba y se llevaba con el todo el amor que le di, supe que era en vano llamarlo, ya que se había robado hasta de mi boca su nombre. Esta vez no me fui dando un portazo, le pedí a el que ya no regrese. No sentí dolor, mis ojos se quedaron mirando por la ventana como pasaba en color sepia la historia de los dos. Tampoco pude llorar, ya que se había llevado también mi llanto. Me sentí en calma y algo cómoda; me serví una copa de vino y junto a la chimenea comencé a mirar fotos viejas. Lo había esperado durante tantos años, que ya no se merecía un solo día más de mi vida. Y en vez de quitarle mi amor, se lo di entero en su memoria para que jamás olvide la mirada temerosa que veía en mí cada vez que le pedía que no me deje. Quedaron algunas cosas suyas en la casa, que ya no logran partirme el pecho en dos, si las miro. Se que hay cierto espacio que no se volverá a llenar. No se si alguien lograra agitar mis sentidos como lo hacia el. Solo se que he perdido el arte que aun mucha gente no ha encontrado. Hoy mi cuerpo pesa veintiún gramos menos. Hoy he dejado de amarlo.

Esta Noche Volviste



Es tarde ya, el sol ya bajo y comencé a preparar tu plato preferido por si se te ocurre venir.
Puse jazmines en el cuarto y compre tu vino favorito.
Tome un largo baño de espuma y rocié con poco perfume mi piel.
Me deje el pelo suelto y algo alborotado como a vos te gusta, y me vestí con esa falda que me regalaste la Navidad pasada.
Deje la música suave de fondo. Y algunas velas desparramadas por ahí.
Se acerca la hora y puedo escuchar tu auto estacionando delante de mi casa.
Te veo caminar despacio hasta la puerta y voy a recibirte.
Me das un beso, una sonrisa y te sentas a cenar en mi mesa.
Me relatas como fue tu día, me decís que estoy bonita y me besas la mano que deje caída sobre la mesa.
Y yo no dejo de admirarte, te veo cerca de mí y no me explico como paso todo.
Me pedís que me siente a tu lado y comenzamos a hablar y a reírnos de todo. Siento tu aroma otra vez y tu voz suena como un eco en una noche desierta y solitaria. Bebemos de la misma copa y sigo sin entender como podemos ser tan felices.
Que eterna seria mi soledad sin tus ojos verdes.
Empiezo a contarte como fue todo el tiempo que pasamos separados, cuando creíamos que ya no había remedio que cure nuestro amor.
La tristeza se nota en tu mirada, cuando te cuento las veces que te nombraba para no sentirte tan lejos.
Las madrugadas interminables que pasaba en nuestra cama recordando tu figura iluminada por la luna.
Fue larga tu ausencia y no hubo un solo día de sol desde que te fuiste. Pero hoy estas acá y el dolor se olvida... seco mis lagrimas para seguir hablando de otra cosa y levanto mi vista para volver a mirarte...
La silla donde estabas hasta cuando empece a hablar, esta vacía... La botella de vino esta llena y tu plato esta intacto. No están las colillas de tus cigarros en el cenicero y tu auto desapareció. Y vuelvo a maldecirme...
No puede ser tan intenso el amor que tengo, como para vivir una historia de amor con tu silencio.
No puedo estar tan loca como para hablar con tu fantasma. Lloro sin entenderlo y grito tu nombre con rencor.
Al menos tu recuerdo me hizo feliz por unos momentos... Es tarde ya... creo que es mejor acostarme y mañana levantarme temprano y llevarte el desayuno antes de que despiertes.